Saturday, May 20, 2006

LOS NIÑOS Y LOS SUEÑOS


Se acostaron tal como cada noche, en el frió piso de cemento, soportando la humedad y el olor a estiércol, eran pocas las horas que tenían para dormir, y el sopor los adormilo rápido y veloz. Un sueño cayo sobre sus cabezas como un pesado yunque, aplastando su inocencia y su fulgor, soñaron esa noche(y ya nunca volverían a hacerlo) que eran chicos de la calle, mendigantes, ladronzuelos, arrebatadores de viejos, de turistas, hurta zapatillas, aspirantes a roba-bancos, aspirantes de pegamento en cualquier esquina, fue un sueño corto, como su inocencia, como sus vidas, pesadilla negra que los lleno de convulsiones y terror, soñaron que morían asesinados como debía ser, para-policiales los baleaban con saña y con placer, en una maldita plaza que no los dejo escapar, atrapados contra una pared, en un charco de sangre y lagrimas, chapotearon por ultima vez, sus fastidios y sus frustraciones, se ahogaron junto a ellos sus recuerdos y sus dolores, el rostro de siete hermanitos desnutridos e indefensos, el padre borracho y golpeador, la madre herida que cargaría sus cuerpecitos agujereados para siempre. Soñaron hasta que el sueño se convirtió en martirio, tortura insoportable que los hizo despertar, aunque la corta noche ya no lo era y el día empezaba a despuntar, frenético y omnipotente otra vez, se pusieron de pie y supieron que solo había sido un sueño, feroz, salvaje, pero sueño al fin, los ruidos de los motores que se acercaban acabaron con su modorra, era hora de partir, 20 hombres armados con palos y picanas irrumpieron en su corral y comenzaron a gritarles y golpearlos, algunos de pie, otros a caballo, el miedo invadió el ambiente, vieron como sus hermanos lloraban y gritaban intentando algunos lo que era imposible, escapar, fueron llevados afuera y obligados a subir a un camión viejo y maloliente, aplastados uno contra otros hasta que ya no habría mas lugar, el viaje comenzó y sabrían cual era el destino, cual era el final, cuando el verde dejo de ser verde y se convirtió en asfalto gris, en ciudad, cuando la soledad se volvió urbe ruidosa e indiferente, vieron a otros animales mirarlos con desdén, la muerte estaba cerca y lo sabían, recordaron entonces el extraño sueño, el ultimo sin duda y desearon poder hablar y que alguien les responda sus preguntas, pero ya era tarde y el camión se detuvo frente al matadero, sin sueños, por ultima vez.

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